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sábado, 28 de noviembre de 2009

Fotoperiodistas 2.0

Aunque realmente el objetivo de esta práctica era el de elegir a un fotoperiodista y reflexionar acerca de su vida y obra, yo he querido llegar más lejos, llegar al futuro. Los tiempos están cambiando a la misma velocidad que Internet, y la fotografía no va a ser menos. Ahora cualquier persona puede ser fotoperiodista: basta con estar en el lugar adecuado en el momento preciso para asistir a un hecho noticioso y poder ser tú el que hagas la primera foto. Es más, aunque esa primera foto no te guste no pasa nada porque con tu cámara digital puedes hacer las que quieras: ya las borraras luego. Cuando crees que ya has tenido bastante es momento de regresar a casa y porque no, mejorar tu trabajo. Para ello cuentas con un laboratorio fotográfico portátil en el escritorio de tu ordenador: Photoshop. Con este sencillo programa podrás darle a la foto todo lo que creas que le falta: luz, contaste, saturación... con un solo click o si sabes un poco más incluso puedes añadir sangre o explosiones para hacer nuestra foto más espectacular. Así en un tiempo record has conseguido una foto increíble que en cuestión de segundos puede estar al acceso del mundo: basta con subirla a Facebook, Flickr, tu blog… y ya está, en tres cómodos pasos eres fotoperiodista. Esto explica la gran cantidad de buenos fotoperiodistas destacados que merecen la pena ser rescatados pero explica también porque no voy a rescatar a uno de éstos. Hoy en día la competencia es brutal, y aunque ahora cualquiera puede tener acceso a tus fotos, también cualquiera puede hacer igual o mejores fotos que tú. Por eso ha llegado el momento de hacer algo diferente, ha llegado el momento de especializarse.

Ya no basta con ir a la guerra y hacer las fotos más arriesgadas posibles. Ya no basta con ir a África y fotografiar el hambre… Ahora hay que hacer algo diferente, algo original, que nuestras fotos no sean como las de los demás. Y en lo que queda de post voy a hablar de algunos de estos nuevos fotógrafos cuyo éxito se apoya en su originalidad.

Qué mejor ejemplo que Brian McCarty. Este divertido americano ha hecho de su especialidad los juguetes. En su fotografía el fantasioso mundo de los juguetes se mezcla con lo real, dando resultados como estos:



Por la perfección de sus imágenes puede llegar a parecer que su obra está hecha por ordenador. Es verdad que se apoya de manera explícita en el retoque fotográfico pero su obra es real y hay ejemplos que lo demuestran:






Y así con ingenio y mucho esfuerzo está dejando a su paso un legado espectacular:







Igualmente ingenioso y espectacular es el proyecto LAPP, con JanLeonardo Wöllert y Jörg Miezda a la cabeza. Este proyecto se apoya en la técnica fotográfica del “Light painting” que como su propio nombre indica consiste en pintar con luz. ¿Y cómo se pinta con luz? Pues muy “fácil”, basta con dejar el obturador abierto durante el tiempo que queramos mientras movemos algún punto de luz haciendo algún dibujo. El resultado salta a la vista:





Evidentemente, seguirá habiendo noticias y seguirá habiendo quien las fotografíe. Desgraciadamente, seguirá habiendo guerras y seguiremos habiendo quien las fotografíe. Pero por momentos son cada vez más las personas capaces de hacer cualquiera de estas funciones y es necesario que desde ya empecemos a hacer algo diferente. Estos han sido sólo dos ejemplos de los muchas obras diferentes que hay por Internet a las que ojalá podamos aportar algo cualquiera de nosotros en un futuro no muy lejano.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Ilustrar un cuento (15-11-09)

El Cuento de Navidad de Auggie Wren

Le oí este cuento a Auggie Wren.. (...)

Auggie Wren (teleobjetivo)


Paul Auster, escritor (teleobjetivo)


(...) - Fue en el verano del setenta y dos - dijo.

Una mañana entró un chico y empezó a robar cosas de la tienda. Tendría unos diecinueve o veinte años, y creo que no he visto en mi vida un ratero de tiendas más patético. Estaba de pie al lado del expositor de periódicos de la pared del fondo, metiéndose libros en los bolsillos del impermeable. Había mucha gente junto al mostrador en aquel momento, así que al principio no le vi. Pero cuando me di cuenta de lo que estaba haciendo, empecé a gritar. Echó a correr como una liebre, y cuando yo conseguí salir de detrás del mostrador, él ya iba como una exhalación por la avenida Atlantic. Le perseguí más o menos media manzana, y luego renuncié. Se le había caído algo, y como yo no tenía ganas de seguir corriendo me agaché para ver lo que era. (...)


Auggie trata de atrapar al ladrón (teleobjetivo)


(...) Una voz de vieja pregunta quién es, y yo contesto que estoy buscando a Robert Goodwin.

- ¿Eres tú, Robert? - dice la vieja, y luego descorre unos quince cerrojos y abre la puerta.

Debe tener por lo menos ochenta años, quizá noventa, y lo primero que noto es que es ciega.

- Sabía que vendrías, Robert - dice – Sabía que no te olvidarías de tu abuela Ethel en Navidad.

Y luego abre los brazos como si estuviera a punto de abrazarme. (...)

Ethel, abuela ciega (teleobjetivo)


(...) Al cabo de un rato, empecé a tener hambre. No parecía haber mucha comida en la casa, así que me fui a una tienda del barrio y llevé un montón de cosas. Un pollo precocinado, sopa de verduras, un recipiente de ensalada de patatas, pastel de chocolate, toda clase de cosas (...)

Cena (teleobjetivo)


(...) Entró en el cuarto de baño y, apiladas contra la pared al lado de la ducha, veo un montón de seis o siete cámaras. De treinta y cinco milímetros, completamente nuevas, aún en sus cajas, mercancía de primera calidad. Deduzco que eso es obra del verdadero Robert, un sitio donde almacenar botín reciente. Yo no había hecho una foto en mi vida, y ciertamente nunca había robado nada, pero en cuanto veo esas cámaras en el cuarto de baño, decido que quiero una para mí. Así de sencillo. (...)

Auggie Wren se encuentra una cámara (teleobjetivo)


Devolví la sonrisa de Auggie con otra mía y luego llamé al camarero y pedí la cuenta.